viernes, 24 de mayo de 2013

Lo que jugaban mis abuelos


Canicas. Era un juego más bien de niños y se jugaba en la calle, siguiendo un circuito o golpeando unas canicas con otras. Si ganabas, te las llevabas todas. Intentabas tener canicas más bonitas que tus amigos. Las había de colorines, de metal, con filigranas, etc.
 Jugar a las ruedas. A eso sólo se jugaba en los pueblos, porque en las ciudades, a ver de dónde sacaba uno una rueda. Se hacía carreras o se colgaban de un árbol, con una cuerda, a modo de columpio.
Gallinita ciega. Juego de niños pequeños o de adolescentes algo bebidos. Poniéndose un pañuelo en los ojos y tocar a los de mas con las manos  y si te toca pierdes y tu eres la gallina ciega ahora.

 

El avioncito. Había que ir deslizando un trozo de piedra por el dibujo del suelo, empujándolo con el pie, saltando a la pata coja. Nunca le encontré la gracia, la verdad.





Chapas. Se les ponía la imagen de futbolistas o personajes televisivos. Los niños recorríamos los bares pidiendo chapas para jugar. Teníamos cientos y unas tenían más categoría que otras, en función de que fueran menos vistas.